Y vengo yo sin pluma ni papel, tan solo con un ordenador. Sin métrica ni metáforas. Recién despertado, sin insomnio ni mariposas en mi estomago, que no me dejen dormir. Tan solo un mosquito me picó en la cara y algún compañero suyo no paró de volar cerca de mi oído interrumpiendo mi sueño. ¿Seré bruto que no encendí una vela? ¡Encendí la luz del cuarto! Y poca luz de luna llegará a mi ventana con esa farola ahí al lado. No contento con todo ello voy vestido en camiseta y calzoncillos, por no hablar de esas viejas zapatillas de “andar por casa”. Con un cigarro que más que inspiración me produce tos y probablemente sea el que mañana me recuerde que tengo mono de una droga que me hizo creer interesante en su día. Un ligero agobio por pensar en todas mis obligaciones de mañana me hace cuestionarme por qué no vuelvo al dormitorio y me enfrento al mosquito para que el sueño pueda alcanzarme. Pero para colmo una herida pequeña cerca de la uña me duele en cuanto algo la roza y eso me hace estar de mal humor. Probablemente me pasé con la cantidad al cenar pues mi tripa me pesa demasiado. Y hoy leo a otros y me enfado por que nadie habla de noches como estas. Nadie habla de mosquitos ni de heridas molestas. Solo de sueños, amores, desamores, esperanzas, unicornios y hadas. Y me pregunto si todos esos escritores vivirán en el mismo mundo que yo. Por que parece que ninguno friega platos, barre o trabaja en algo que no le gusta. Parece que todos llegan a fin de mes. Claro que un poema dedicado a las facturas… ¿pero acaso no les preocupan? Sí, claro que sí, pero siempre quedó más bonito hablar sobre sentimientos o momentos abstractos. Así serán considerados mejores escritores y otros podrán verse reflejados en lo que leen. Y si tales escritores llegan a su público se sentirán especiales. Pues hoy vengo yo también siendo especial. Especial por ser solo uno más que sin poesía en la vida (si es que la poesía se encuentra el la luz de una vela, de la luna, o en esos sentimientos tan profundos que incluso causan insomnio) usa la plataforma menos poética posible para decir que a él sí que le pasa todo aquello que olvidáis escribir. Y desde aquí, probablemente perdiendo toda posibilidad de adquirir en el futuro el título de poeta, admito lo que otros jamás admitiréis. Sí, las mejores ideas se me suelen ocurrir en el cuarto de baño.
domingo, 10 de junio de 2007
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