Nací viejo o eso creo. Mi memoria siempre falló a la hora de recordar esas clases de historia y mi agilidad nunca fue la que nunca llegó a ser con esos complicados cálculos matemáticos. Quizá por capricho siempre viví recordando. Solo cuando convertía el presente en pasado podía parecerme lo suficientemente bonito... Probablemente por ese toque romántico que aporta el no poder volver a vivir un momento. Por no poder volver a saborearlo.
Mis sentimientos siempre llegaron tarde a mis vivencias, aun que ellos podrían defenderse diciendo que eran estas las que siempre se les adelantaban... Y probablemente razón no les faltaría. Por que nací viejo. Siempre recordando, siempre dando consejos. Consejos que nadie escucharía ya que invitaban a evitar los errores. Pero los errores son experiencias y todos quieren experimentar. Todos. Y yo el primero. Pero ya lo hice por que nací viejo como ya te he dicho. Y si uno comete un error, ¿qué sentido tiene volver a cometerlo? Y si uno aprende del error, ¿no es su obligación compartir su nuevo saber con el resto? Sí. Pero la obligación de los demás es no escucharle hasta que ellos ya hayan cometido el error por si mismos y hayan aprendido ya lo que les querían enseñar. Pero yo erré tanto que pronto envejecí. Y aquí estoy. Pidiéndote que no cometas tantos errores tan pronto. Que hay un tiempo para todo. Por que nací viejo y es mi obligación hacértelo saber. Para que tú no te hagas viejo tan pronto. Pero tú eres joven...
... Y es tu obligación desobedecer.
martes, 5 de junio de 2007
Nací viejo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
me precipito yo también y veo que estoy de estreno...
un primer comentario en un blog...
...eso es un lujo.
Se puede volver a nacer tantas veces como se desee...te lo digo yo, que de sueños recién nacidos sé mucho.
Un beso de inauguración.
Un sueño, para volver a nacer (más sabio si cabe, más vivo, siempre).
Publicar un comentario